Nos
dirigimos a ti, San José trabajador, nuestro patrono, que con amor
paternal y esponsal supiste llenar tu trabajo diario con esperanza y
amor desinteresado.
Con ese mismo amor familiar, haz que nuestro trabajo, se llene,
de generosidad frente al egoísmo,
de renuncia frente a la avaricia,
de austeridad frente al consumismo,
de valores frente al materialismo.
Haz
que nuestro corazón busque en nuestras manos el fruto del trabajo y sea
para los demás un signo claro de la presencia de tu Hijo. Haz que
nuestros hijos, se aparten –por nuestro testimonio- de lo corrupto, de
lo injusto y lo mentiroso.
Se
tú el solícito guardián de nuestro trabajo, nuestro defensor y
fortaleza contra la injusticia y el error. Seguimos tu ejemplo y
buscamos tu auxilio. Socórrenos en todos nuestros esfuerzos, para así
poder construir, con tu ayuda, el Reino en nuestro hogar.
Amén
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